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Relato 03

hotel de lujo

18 de junio de 2026 13 fotos 8 vídeos

Esta noche la suite parece flotar sobre la ciudad. Las luces parpadean muy abajo mientras yo, con las piernas cruzadas sobre la cama enorme, abro mi diario y dejo que la pluma se mueva sola.

Después de pasar horas frente a la cámara, cambiando de un vestido a otro, de una prenda de lencería a otra más atrevida, todavía noto en la piel el calor de las luces y esa cosquillita traviesa que no se me quita. Empecé con aquel conjunto transparente negro que apenas rozaba mi cuerpo, y cada vez que el fotógrafo decía “así, justo así”, sentía cómo se me aceleraba el pulso. Me reí cuando el tirante se me bajó solo y tuve que sujetarme el pecho con una mano, pero en vez de cortarme, me dio más ganas de jugar.

Me he sentido libre, deseada y un poquito mala… y me ha encantado.

Luego vino el vestido satin negro que se pegaba como una segunda piel. Con la copa de champán en la mano y la rosa roja entre los labios, me sentía como una estrella de cine antigua, pero mucho más atrevida. Cuando me pidió que me lo bajara un poco más, lo hice sin dudar. Y cuando por fin me quedé sin nada, solo con la ciudad mirándome a través del cristal, no sentí vergüenza. Solo ganas de que la cámara lo atrapara todo: mi sonrisa, mi pelo suelto cayendo sobre los pechos, la curva de mi cadera contra las sábanas oscuras.

Cada cambio de ropa era como un pequeño secreto que le contaba al objetivo. Los conjuntos más atrevidos, los que apenas cubrían, me hacían reír por lo mucho que me excitaba la idea de que alguien los viera después. Me gustaba sentirme dulce y picante al mismo tiempo, como si estuviera escribiendo una carta de amor un poco subida de tono.

Ahora, con el diario abierto sobre mis rodillas, solo puedo pensar en lo mucho que me divertí. Ojalá las fotos salgan tan jugosas como me siento yo esta noche. Mañana las veré… y probablemente me sonroje otra vez, pero con una sonrisa enorme y ganas de repetir.

El relato

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